viernes, 26 de junio de 2009

Selección Poética de Antonin Artaud

Correspondencia de la momia
Esa carne que ya no se tocará en la vida,
esa lengua que ya no logrará abandonar su corteza,
esa voz que ya no pasará por las rutas del sonido,
esa mano que ha olvidado hasta el ademán de tomar, que ya no logra determinar el espacio en el que ha de realizar su aprehensión,
ese cerebro en fin cuya capacidad de concebir ya no se determina por sus surcos,
todo eso que constituye mi momia de carne fresca da a dios una idea del vacío en que la compulsión
de haber nacido me ha colocado.
Ni mi vida es completa ni mi muerte ha fracasad0 completamente.
Físicamente no existo, por mi carne destrozada, incompleta, que ya no alcanza a nutrir mi pensamiento.
Espiritualmente me destruyo a mí mismo, ya no me acepto como vivo. Mi sensibilidad está a ras del suelo, y poco falta para que salgan gusanos, la gusanera de las construcciones abandonadas. Pero esa muerte es mucho más refinada, esa muerte multiplicada de mí mismo reside en una especie de rarefacción de mi carne. La inteligencia ya no tiene sangre. El calamar de las pesadillas da toda su tinta, la que obstruye las salidas del espíritu; es una sangre que ha perdido hasta sus venas, una carne que ignora el filo del cuchillo.Pero de arriba a abajo de esta carne agrietada, de esta carne no compacta, circula siempre el fuego virtual. Una lucidez enciende de hora en hora sus ascuas que retornan a la vida y sus flores. Todo lo que tiene un nombre bajo la bóveda compacta del cielo, todo lo que tiene un frente, lo que es el nudo de un soplo y la cuerda de un estremecimiento, todo eso pasa en las rotaciones de ese fuego en el que se asemejan las olas de la carne misma, de esa carne dura y blanda que un día crece como un diluvio de sangre. La habéis visto a la momia fijada en la intersección de los fenómenos, esa ignorante, esa momia viviente que lo ignora todo de las fronteras de su vacío, que se espanta de las pulsaciones de su muerte.
La momia voluntaria se halla levantada, y a su alrededor se agita toda realidad. La conciencia como una tea de discordia, recorre el campo entero de su virtualidad obligada.
Hay en esa momia una pérdida de carne, hay en el sombrío lenguaje de su carne intelectual toda una impotencia para conjurar esa carne. Ese sentido que recorre las venas de esa carne mística, en la que cada sobresalto es un modo de mundo y otra especie de engendrar, se pierde y se devora a sí misma en la quemadura de una nada errónea.¡Ah! ser el padre nutricio de esa sospecha, el multiplicador de ese engendrar y de ese mundo en su devenir, en sus consecuencias de flor.
Pero toda esa carne es sólo comienzos y ausencias y ausencias y ausencia...Ausencias.
Noche
Los mostradores del cinc pasan por las cloacas,
la lluvia vuelve a ascender hasta la luna;
en la avenida una ventana
nos revela una mujer desnuda.
En los odres de las sábanas hinchadas en los que respira la noche entera
el poeta siente que sus cabellos
crecen y se multiplican.
El rostro obtuso de los techos
contempla los cuerpos extendidos.
Entre el suelo y los pavimentos
la vida es una pitanza profunda.
Poeta, lo que te preocupa
nada tiene que ver con la luna;
la lluvia es fresca, el vientre está bien.
Mira como se llenan los vasos
en los mostradores de la tierra
la vida está vacía, la cabeza está lejos.
En alguna parte un poeta piensa.
No tenemos necesidad de la luna,
la cabeza es grande,
el mundo está atestado.
En cada aposento
el mundo tiembla,
la vida engendra algo
que asciende hacia los techos.
Un mazo de cartas flota en el aire
alrededor de los vasos;
humo de vinos, humo de vasos
y de las pipas de la tarde.
En el ángulo oblicuo de los techos
de todos los aposentos que tiemblan
se acumulan los humos marinos
de los sueños mal construidos.
Porque aquí se cuestiona la Vida
y el vientre del pensamiento;
las botellas chocan los cráneos
de la asamblea aérea.
El Verbo brota del sueño
como una flor o como un vaso
lleno de formas y de humos.
El vaso y el vientre chocan:
la vida es clara
en los cráneos vitrificados.
El areópago ardiente de los poetas
se congrega alrededor del tapete verde,
el vacío gira.
La vida pasa por el pensamiento del poeta melenudo.
Primera carta conyugal
Cada una de tus cartas aumenta la incomprensión y la estrechez de espíritu de las anteriores; juzgas con tu sexo y no con tu pensamiento como lo hacen todas las mujeres. Confundirme yo, con tus razones. ¡Te burlas! Pero lo que me irritaba era verte volver sobre las razones que hacían tabla rasa sobre mis razonamientos, cuando uno de esos mismos te había llevado a la evidencia.
Todos tus razonamientos y tus infinitas disputas no podrán impedir que no sepas nada de mi vida y que me condenes por un mínimo fragmento de ella misma. No debería siquiera serme necesario justificarme ante ti si sólo fueras, tú misma, una mujer prudente y equilibrada, pero tu imaginación te enloquece, una sensibilidad sobre aguda que no te permite enfrentar la verdad. Contigo cualquier discusión es imposible.
Sólo me queda decirte una cosa: mi espíritu siempre fue confuso, un achatamiento del cuerpo y del alma, esa suerte de contracción de todos mis nervios. Si me hubieras visto hace algunos años, por períodos más o menos cercanos, antes aún de que en mi se sospechara el uso del que tú me recriminas, dejarías de extrañarte, ahora, del retorno de esos fenómenos. Si por otra parte estás convencida, si te parece que su reincidencia se debe a ello, entonces no hay nada que decir, contra un sentimiento no se puede luchar. De cualquier manera ya no puedo contar contigo en mi angustia, ya que te niegas a ocuparte de la parte de mí más afectada: mi alma.
No me has juzgado, por otra parte, nunca de otra manera que por mi aspecto externo como hacen todas las mujeres, como hacen todos los imbéciles, cuando lo que está más destruido, más arruinado es mi alma interior; y no puedo perdonarte eso, pues las dos no siempre coinciden, desafortunadamente para mí. En cuanto a lo demás, te prohibo hablar otra vez.
Segunda carta conyugal
Necesito a mi lado una mujer sencilla y equilibrada, y cuya alma agitada y oscura no alimentara continuamente mi desesperación. Los últimos tiempos te veía siempre con un sentimiento de temor e incomodidad. Sé muy bien que tus inquietudes por mí son a causa de tu amor, pero es tu alma enferma y malformada como la mía la que exaspera esas inquietudes y te corrompe la sangre. No quiero seguir viviendo contigo bajo el miedo.
Agregaré que además necesito unas mujer que sea mía exclusivamente, y que pueda encontrar en todo momento en mi casa. Estoy aturdido de soledad. Por la noche no puedo regresar a un cuarto solo sin tener a mi alcance ninguna de las comodidades de la vida. Me hace falta un hogar y lo necesito enseguida, y una mujer que se ocupe de mí permanentemente, incapaz como soy de ocuparme de nada, que se ocupe de mí hasta de los más insignificante. Una artista como tú tiene su vida y no puede hacer otra cosa. Todo lo que te digo es de una mezquindad atroz, pero es así. No es preciso siquiera que esa mujer sea hermosa, tampoco quiero que tenga una excesiva inteligencia, y menos aún que piense demasiado. Con que se apegue a mí es suficiente.
Pienso que sabrás reconocer la enorme franqueza con que te hablo y sabrás darme la siguiente prueba de tu inteligencia: comprender muy bien que todo lo que te digo no rebaja en nada la profunda ternura, y el indecible sentimiento de amor que te tengo y seguiré teniendo inalienablemente por ti, pero ese sentimiento no guarda ninguna relación con el devenir corriente de la vida. La vida es para vivirse. Son demasiadas las cosas que me unen a ti para que te pide que lo nuestro se rompa; sólo te pido que cambiemos nuestras relaciones, que cada uno se construya una vida diferente, pero que no nos desunirá más.
Texto surrealista
El mundo físico todavía está allí. Es el parapeto del yo el que mira y sobre el cual ha quedado un pez color ocre rojizo, un pez hecho de aire seco, de una coagulación de agua que refluye. Pero algo sucedió de golpe.
Nació una arborescencia quebradiza, con reflejos de frentes, gastados, y algo como un ombligo perfecto, pero vago y que tenía color de sangre aguada y por delante era una granada que derramaba también sangre mezclada con agua, que derramaba sangre cuyas líneas colgaban; y en esas líneas, círculos de senos trazados en la sangre del cerebro.
Pero el aire era como un vacío aspirante en el cual ese busto de mujer venía en el temblor general, en las sacudidas de ese mundo vítreo, que giraba en añicos de frentes, y sacudía su vegetación de columnas, sus nidadas de huevos, sus nudos en espiras, sus montañas mentales, sus frontones estupefactos. Y, en los frontones de las columnas, soles habían quedado aprisionados al azar, soles sostenidos por chorros de aire como si fueran huevos, y mi frente separaba esas columnas, y el aire en copos y los espejos de soles y las espiras nacientes, hacia la línea preciosa de los seno, y el hueco del ombligo, y el vientre que faltaba.
Pero todas las columnas pierden sus huevos, y en la ruptura de la línea de las columnas nacen huevos en ovarios, huevos en sexos invertidos. La montaña está muerta, el aire esta eternamente muerto. En esta ruptura decisiva de un mundo, todos los ruidos están aprisionados en el hielo; y el esfuerzo de mi frente se ha congelado.
Pero bajo el hielo un ruido espantoso atravesado por capullos de fuego rodea el silencio del vientre desnudo y privado de hielo, y ascienden soles dados vuelta y que se miran, lunas negras, fuegos terrestres, trombas de leche. La fría agitación de las columnas divide en dos mi espíritu, y yo toco el sexo mío, el sexo de lo bajo de mi alma, que surge como un triángulo en llamas.

sábado, 20 de junio de 2009


JOSÉ LIRA SOSA.

Si bien, el poeta José Lira Sosa, no perteneció al grupo Apocalipsis, la presencia de su poesía, en especial de Fiat Lux (1954) es vital. Hesnor Rivera leyó el libro y quedó maravillado. Tan maravillado que, junto a Elena y los Elementos de Sánchez Peláez, lo considera el verdadero fundador del surrealismo venezolano.
Lira Sosa nació en Monagas en 1930. Fue poeta, dramaturgo, docente y periodista. Formó parte, junto a Eduardo Sifontes y Gustavo Pereira, entre otros, del grupo que fundó la revista Trópico Uno. Entre sus libros destacan, además de Fiat Lux (1954), A la Gran Aventura (1960); Vicios Ceremoniales (1965); Por mi Cuenta y Riesgo (1967); Oscuro Ceremonial (1975); Contraseña (1982); Enseres y Atavíos (1989); Con la Palabra en la Boca (1994); Poesía (1989) y Alrededor del Fuego (2007) donde se reúne toda su poesía. Murió en Nueva Esparta en 1995.

POEMAS DE FIAT LUX. Por José Lira Sosa

Fiat Lux
Fiat –lux de mediodía
ebrio de miel roja
Fiat-lux entre los dientes
de la boa constrictor.

Fiat-lux para flagelar mariposas
en las uñas de las brujas. Fiat-lux
hembra y macho como la voz del cocodrilo
de cristal amarillo. Fiat-lux uno puede
llevarte del dedo como a una galera encantada
uno puede abrazarte como a un hada
que danza
porque tú eres de harina blanca.

Fiat-lux bella proclamando destrucción
a grandes pasos
de ratón blanco. Fiat-lux terrible
a medianoche sin alas
Fiat-lux uno puede andar contigo
Sin puñal de luciérnaga
En la espalda
Uno puede convertirse en un lagarto
A tu solo contacto.

Fiat-lux repetido mil veces
Fiat-lux entre elefantes
de rodillas de goma.

Fiat-lux que no ha abandonado nunca
los ojos de arena de Jannine
Jannine de ojos de Fiat-lux
de ojos de noche
de lluvia como manos de Fiat-lux.

Fiat-lux de nalgas de látigo
de nalgas de hostia bendita
de nalgas de Jannine
Jannine de días
como piernas de lagartos
Jannine de noches
como ojos de luciérnagas
y Fiat-lux.


Mitología nocturna
Noche gusana de tierra
noche de sexo de albaricoque
en las garras del altar nocturno
pájaro noche como una campana
de dedos de guitarra
pájaro lira como noche de azogue tremendo
noche de perfil
de búho en la arena.

Noche como el peso de la jaula a leona
como el paso de la tierra a leona
bella como la noche en las cejas
del petróleo inflamado
noche de salitre
deshecha
en los pliegues de la cerbatana
de seda
en los dedos de noche
a la derecha del tigre.

Noche de ventanas entre alfileres
noche donde mi talón de caballo
de diosa presagia una aguja
bajo el maniquí de dientes de cabra
donde mi vientre reemplaza
el abismo de labios de heno.

Noche de muñecas selváticas
la esfinge blanca de tu sexo
me habla a media voz
noche de jirafas como senos de lluvia
noche a mediodía
en el reloj de arena
noche gusana de tierra
tus dedos de nochecomo lanzas de niña.


Fábula para revelar el misterio
Había el recuerdo de la edad de piedra
y cada paso que tú dabas era
sacrificado
a la caricia fascinante
de estos dedos reptiles.

Había este vaso que contiene
la máscara que tú alimentas con tu miedo
y el hongo de tus aletas subpétreas
entregado a su vicio secreto. Había entre este
jinete de cenizas blancas y este bosque
sometido al influjo hechizante de tu risa
la mano de este criminal de sueño hecha
especialmente para retenerte a mi lado
como una estatua.

Inútil decir qué fiera descansa a tu derecha
ahora que tu cuerpo es cada vez menos sólido
y expone sus senos de arcilla
de arcilla intransmisible
y el terremoto en medio de su centro
levanta el paso de tus piernas
como un acantilado
sin ríos ni manos ni tú andando en ese río
con tus manos de frutos prohibidos.

Había una jirafa apuñaleada por mis dedos
de víboras
para revelar el misterio
y yo en medio de este campo
como un nuevo diluvio para tu odio primitivo.

Había el recuerdo de la edad de piedra.


Los amantes exteriores
Ella es la piel de la cebra magnética
que mueve su cola
en la mano del siego.

Ella es la ardilla flagelada por las
nieves.

Ella es la máscara danzando
en los brazos del oso negro.
Y yo
soy el rostro del hombre
que abra su vientre
con las uñas del mono
Yo soy el ojo del cuervo
en su dedo de goma lúcida
el alcohol y la fiebre
en sus mejillas de cenizas
y en sus brazos
de estiércol puro.

Yo soy el que ama su pecho de cerbatana
y su vientre de gusano de tierra
pero ella es hecha
a prueba de aire
a prueba de fuego.

Ella es inoxidable como la palabra
asesino.

sábado, 28 de marzo de 2009

ENDECHAS DEL INVISIBLE. Selección. Por Hesnor Rivera

ENDECHAS DEL INVISIBLE
Desde hace cierto tiempo
pasan con demasiada frecuencia
frente a la puerta de mi casa
gentes de tan comunes increíbles.

Un anciano y un niño
van hablando
sobre los peligros del sol
cuando el viento se quema
como una tela dorada.
Una mujer muy sola
hace gestos y muecas
de desesperanza
como extraídos de sus sueños recientes.

Los observo y ellos
no pueden verme
porque la tristeza me ha tornado invisible.

Otras veces la noche
arroja sobre las aceras
restos de cosas muertas
pero todavía tibias
que el esqueleto de un astro.

Salgo para respirar
el humo de los amaneceres
parados en la rama de la ventana.

Los vecinos despiertan
y conversan sobre el calor meridiano
-sobre sus menesteres
en los mercados y los malecones
tendidos como bestias azules
a orillas de la falda del lago.

Los contemplo pero no pueden
verme porque la tristeza
me volvió invisible.

Un extraño recuerdo
viene a cantar todas las tardes
desde el suelo del techo.
El canto se refiere siempre
a un viaje -a países
con semblante de montaña náufraga.
Con cabellera
de desierto
que se devora a sí mismo.

Se refiere a un viaje
y a la fiebre del amor contraída
entre las piedras y las ruedas
siempre en llamas
de los inviernos del sur.

Mis amigos oyen
que sollozo en el patio
pero no pueden verme
porque de seguro la tristeza
me ha tornado
para siempre invisible.


ITINERARIO
El invisible sale
subrepticiamente
sobre todo en horas de penumbra:
el amanecer
o el comienzo de la noche impiden
que lo delate su sombra.

(Porque él conserva
todavía su sombra
de llamativos tonos azules
-con olores de tormenta muy próxima)

Para llegar a su destino
da largos rodeos por los suburbios.
Allí ve una vez más a los niños
que ocupan su lugar de antaño
vendiendo hayacas
-tocando de puerta en puerta
la pobreza de la gente
de los Haticos -el desamparo
todavía vigente en las barriadas
donde el hambre da fiebre.

El invisible puede ser visto
por quienes le oyen disertar
sobre poemas -sobre magias
y aventuras antiguas.
Pero por lo común se marcha
repentinamente.

Lo persigue
la maravillosa amenaza del amor
y sus risueños fantasmas.

A mediodía
vuelve a la casa
como siempre más que nunca
enamorado del mundo.
Pero se percata
de que alrededor sus libros
desaparecieron. Se tornaron
invisibles en sus marcos
las fotografías. Y hasta la cama
donde la memoria paría
poco a poco sus sueños
y la imaginación inventaba recuerdos
ya según parece no existe.

Sólo queda el espejo.
El invisible toca
en su superficie el frío
de las imágenes
que para siempre se fueron
-la ceniza de azogue
de un tiempo cuya gran tristeza
también lo ha tornado invisible.


A ORILLAS DE LAS CATÁSTROFES
Sentado a orillas
de las catástrofes
espero la nave
de los que no quieren todavía marcharse.
Espero el gran torrente
de las cosas que cambian
para retornar al pasado.

Porque partiré y retornaré.
Por eso tu imagen
-tierra madre mujer mía-
me acompaña. Me acompaña
tu forma de velamen
perdido entre relámpagos.
Tu cintura de goleta
que navega en un bosque
sin chocar ni siquiera
con la llama
de la sombre
de un árbol.
Me acompañas cuerpo de redoma
encantada que me consume
para que resucite
convertido en metales
de significación improbable
-en oros más desleznables
que el antílope.
En fierros más inverosímiles
que la piedra de un águila.

Me acompañas y te amo
coraza para el pecho
de las tempestades.
Escudo para el lomo
de los fuegos marinos -espada
en fin espada por entre cuyos filos
recobre toda su sangre el cielo.

Sentado a orillas
de las catástrofes
espero aún la nave que no me lleve
-mientras tú vivas-
por los puertos
del más allá inexistente.


SIN SEMEJANZAS NI IMÁGENES
Entro por la puerta
de tus ojos
-por el techo de tu piel
a los aposentos del deseo
que ya no sé si es tuyo o mío.

Y eres una vez más
la piedra tierna
sobre cuyas membranas teje
mi corazón la tela
de las más rojas ternuras.
Y eres la llamarada fresca
que los astros vierten sobre el sitio
donde los enamorados se aman.
¿Cómo no comprender entonces
la alegría
que hace posible cuando pasas
el nacimiento de los bellos parques?

¿Cómo no entender que crezcan
flores a expensas
de la sed que te cubre mientras duermes?

Ahora mismo cuando acabo
de beber en tu boca
la significación del alba
reaparecen en mis manos de pronto
los nombres de las cosas perdidas
-los números sobre los secretos
de la felicidad más antigua,.
Si te tienes como ahora a mi lado
podré saber con exactitud
el paso de los tiempos
por la forma como giern tus senos.
Sabré de las mareas
-de las migraciones y las cosechas lunares
si abres los labios
y tu lengua me toca.

Dentro de tu boca sin duda
comienza y muere y resucita
una eternidad que no admite
semejanzas ni imágenes.


TODO SE LLAMARÁ COMO TÚ TE LLAMAS
De no encontrarte
como te hallé hace tiempo
me moriré
mirando hacia el pasado
-desandando los caminos
que recorrimos juntos para llegar
al día de las desapariciones horribles.

De no encontrarte
nuevamente
me verán
hundido en el lago
de la demencia más pura
-la de que no podré nombrar
las cosas sino por tu nombre.
Y las rosas y el rocío
que cae sobre la brasa de los insomnios
sólo se llamarán como te llamas
-y el gato de las ilusiones perdidas
y el viento de las esperanzas
que vuelan
sólo se llamarán como te llamas.

Sólo se llamarán como te llamas
las calles
los bares -los grandes barcos
que parten hacia países
donde desde antaño
todo se llama como tú te llamas.

Todo se llamará
como te llamas
para que nos encontremos siempre
donde la libertad
no se pierde más nunca.

De no encontrarte
como te hallá hace tiempo
me moriré para descubrir
que los nombres del porvenir en retorno
sólo se llamarán como te llamas.

sábado, 21 de marzo de 2009

SALVADOR DALÍ


ANTOLOGÍA DE CÉSAR DAVID RINCÓN

EL INMORTAL

“¡Oh vida de nuestra primavera!
¿Por qué se marchita el loto de las aguas?
¿Por qué se agostan los niños de la primavera
nacidos solamente para sonreír y desfallecer?
Oh doncella, te digo que, cuando desaparezco,
Es para conocer una vida centuplicada de amor,
Paz y santo éxtasis”
William Blake.
El inmortal vuelve limpio de memoria.

Planeta de extensa latitud.

Trae números de órbitas sin dueño.

Busca noble quietud en las terrazas de Dios.

Con su arco de flores y su fuego
abre las puertas donde duerme el amor.

Lámpara en cuyo fondo está el mundo,
y jinetes enlutados sin despertar el tiempo.

Saldremos en silencio para viajar

Anda y vuelve y amuebla las mansiones

Registra tu memoria y encontrarás la plenitud.

Prende a tu amada bajo la brasa de tu boca y recuerda:
quien se arriesga en amor, naufraga,
y todo los transparente nos seduce.

Trata de ser feliz
y vive un día más la vida de los elegidos,
encontrarás la muerte de paso por tu cuerpo
y un pájaro ciego detenido en el vuelo.

La primavera devuelve las rosas

Algo puro siempre regresa.

Bebamos estas copas que nos enloquecen,
Aspiremos este licor y ese campo abierto,
Buscando a alguien que no existe.
Y GUARDO EN LAS NOCHES LAS LÁMPARAS DE SIEMPRE...
Nada disminuye al tiempo ni a las horas deshechas.

La destrucción que inútilmente cubre el viento,
nada sabe de la hierba entre ruinas.

Mudez de piedra rodeada de lo desmedido.

La noche es polvo y da su fruto amargo.

Feroz molino recorre todo lo existente.

Las almas dispersas se reúnen,
hasta las más próximas se alejan,
descubren el insondable río donde regresa la vida.

La pesadumbre es mundo donde respira la llama.

Mira cómo la muerte crece con facilidad de relámpago,
su esplendor de un instante no derrota la sombra...

El vaho de lo oscuro con su bronca blasfemia
baja sin piedad la ceniza del cielo.

No hay hocicos entre las piedras buscando la sed inexistente,
ni camisa de náufrago jugando entre dientes de peces.

Lo que existe es tierra agradecida de pájaros y labios,
marea sin guerreros tendidos en la arena,
muchacha con la imagen rota en sus pupilas.

Todavía duerme el colibrí en el ojo de un ciego.
y sale musgo de esos río donde muere el silencio.

Lo mismo que Adán, sucio de humana condición,
despeñé desde el cuello mi asombro súbdito de sueños.
Colgué de tus labios miel enloquecida.
Derramé luz debajo de tu pelo.
Bañé tus medias con carbón de pestañas.
Dibujé en el corpiño tu pecho de abeja sostenida,
tu manzana redonda como circo de amor.

Te amo ahí contra el sol y los recuerdos.
Torres y vientos.
Semejanza de luna, ceremonias secreta.

Te amo antes del Reino irascible y furtivo.
Todo en ti pierde su instante y resume tu cuerpo.
Sandalia perfumada desatándose a pedazos.
Fruto de túnica y sonido.
Estás dentro, mi cruel hechicera.
Sueño curvado al peso del rocío.
Subiendo más rápida que el pensamiento.
Todo aquello que tu cuerpo aleja
es canto para esa rama dorada.

Miro la seda de Damasco en los pechos de Berenice.
Por dentro estoy soñando.
Y guardo en la noche las lámparas de siempre.
PÁJARO DE LA CERCANÍA
Duermen y despiertan los sueños en el agua,
solamente somos el recuerdo de la lluvia.
Dorada por el fuego y el vino,
un día te miré, pájaro de la cercanía,
espléndida como selva sumergida en el oro,
ventana que sólo vive del amor.

Parecida a la plata
semejante a plumas
así tus vestiduras
tu imagen memoria del espejo.

Sombra del agua sobre el mundo,
sabes correr descalza sobre la arena transparente
bajo el oso de la luna en un pequeño circo de amor.

Siento respirar olvido detrás de tus ojos,
pero hay mares que te ocultan.

Yo sé que tus labios desvanecen las rosas.

Tu desnudez pensativa en un golpe de cielo.

Profunda es la tierra por donde rondan mis ansias,
cada silencio tuyo es cielo por encima de la altura,
corola fluyendo hacia la muerte.
Música de lenta nube, claridad tan suave.
Cometa que detiene la noche,
tierra mojada de pájaros.
COLUMPIO DE LA NOCHE
De repente el sueño es un bosque
y levanta un viento de canela.

Flor blanca que sólo viniste a dormir,
corola que sólo sabe de amor,
déjame llenarte de campanas
y así tu canto quedará en el aire
tejiendo aromas de color de fuego.

Si alguien todo lo quema yo te amo.

Por no conocer a solas los abismos,
has cruzado esos mares sin jamás;
esos trenes con algo de lámparas en la noche
y esas horas perdidas en la luna del alma.

Pues vienes a dormir silenciosa,
sobre hierba de agua con temblor.
No sé de qué pétalos está hecha tu claridad
Y si estás allí en mi sangre
Como una permanencia edificada para amar.

No apartes tus caderas en forma de escudo.
No dejes que me pierda
Hazme bebida para caer en tus tazas.

Llévame en tus sandalias.
Acerca tus cabellos partidos en dos.
Tu cabellera de lino fino.

Vuélveme bebedor de la noche o explorador de la seda
Reina de las hadas,
columpio de a noche.

Diosa del trono de oro:
¡No me des paraíso!
(De Columpio de la Noche - 1974)
MÁSCARAS
I
Por la casa a solas el vuelo más hondo
Al otro lado respira un patio inexistente
Sin alma el viento consume piedras
En lluvia se divide
Y hace oscura gárgola del agua
Terrible cruza sin candiles
El hondo jinete ensombrecido
Truena la noche amolando cuchillos del Perú.

II
Máscaras amargas, vosotras que me amabais,
de amor mirando tan de lleno el oro
tengan al final la nada de sí mismas
y abandonadas al actor sin suerte
queden así frente a la escena
hasta seguir mirando tan de lleno el oro.

III
Es posible caminante el cántaro vacío
Aljibe hechizado en tierra seca.
Pero antes, cómo pasa la lluvia
con ventaja de otras relaciones:
Las horas del cielo en nuestra sangre
El soplo del futuro ante nosotros
La prisa de una rosa
Y nuestro andar a solas de improviso.
ENIGMA
A Hesnor Rivera

Desde luego jamás
danzarían sobre siempre ante los ojos
como monedas de fuego atesoradas
junto a espejos que se cubren
de manera diferente cada vez
cuando es vano inventar música y salterio.

Se sostendría inexpresable esa pareja
en la playa donde acaso alguna vez amaron
hasta volver silencio la figura,
no siempre ingrávido su cuerpo es otro cuerpo
ni temblorosa sustancia devuelve
el audaz movimiento en despedida.
Suelta esbeltez de un arco hace el enigma.
CÁNTICO DE LABIOS
...amar es tránsito
y descenso...

¿No sabes amor, que nuestros corceles, abrevan?
Manda tus cerezos al fondo donde embriaguen
Y abre las puertas
Sin temor al viejo invierno.

Trae vinos y doncellas para viajar
hacia un lugar de flores
donde el calor sacuda al cuerpo
como si el aire fuera hembra.

Todo consiste en llegar dando brillo a las hojas
enceguecidas por las piedras con que juega el sol
sintiendo crecer la música como árbol de aromas.

En esa danza sin edad ni fondo
no hay término frenético de abismos.
Todo se hunde en ese pelo a oscuras
donde rasgas la boca para buscar licor.

Mezcle aliento la voz.

Anégate a ese cuerpo
y purifícate.

Anda y observa ahora
cómo desaparece y vuelve
embrujada sobre los patios.

Los tigres beben esos ojos
y van por llamas incendiando casas
persiguen al viento como a río crecido.

¿No sabes, amor, que nuestros corceles abrevan?
FÁBULA
A Laurencio Sánchez Palomares

Casamontes celador de conejos
Trampa de astros
Buscas trenes y sales gris de luna
Maneras tuyas silvestre príncipe
Bosque donde crece la fábula
Cundiamores en medio de tu flora
Nubes muy blancas desvelan al aire
y tus lámparas mueren en algún lugar.

Invocas pan a toso los mendigos
Jícaras de barro para encantar las flores
Vuelves a tus montañas de peña azul
A tu casa de Escuque donde animales mansos
Beben agua en tinajas oscuras.

Julio Helvecio cuenta largas historias
Árboles fríos desde la copa de un Dios
Su silencio como de flor bermeja
Y canto de pájaros al volar
En puertas rosas y verano
Un postigo de mármol bajo lluvia.

Y a sombrearse las colinas
Hasta incendiarnos de agua.

El de habla florida trajo pétalos
Vuelve la vista y tanto más lejos
Quebranta nuestro olvido
El desvelado corre persiguiendo la luna
La mansedumbre hecha de raíces jóvenes
Julio Helvecio habla del que se fue a las estrellas
Y el abuelo regresa de los altos jardines
Derribando esa hora cuando las ánimas
Convocan a la muerte
Allí donde caíste, miel del mundo,
Sin abejas ni flores...
partías hacia todos los relámpagos.
CUERPO
Templo cuerpo espíritu del aire
Transparentes esencias tiempo de gracia
Belleza inicial reflejo sin ganas
Transición de pájaros adonde llegan rumores
Primero el sueño cae a la vista
Viaje inmóvil del canto
Parábola admirable rebosando niñez.
Afán de un Dios cuyas ondas emergen
Increados de morir mientras sople la vida.

Salvo una flor de envejecer
Un poco de miel
Ondulada y fresca por tus barbas
Acompasa tu voz desde la huerta
Viajero mortal como azucenas
Sabor fantástico del viaje
Ciudadela secreta
Y el mar fugaz en su misterio
Eternidad del musgo hacia las algas
Mudas alondras silencios de esos fondos
Alabastros de un delirio
Nombres añosos
Solitario león de Babilonia
Quebranto submarino cuando todos inician el regreso.

La piedra el fuego el mar la nube
Queda el acre como rubio pastor
Ahogando en sol su sílaba sangrienta.
(De El Viento sólo vino a Viajar - 1982)
INESPERADA PRESENCIA
Doble vida de objetos coloreados
Para que maneje sus distancias

Resurgencias de seres en intercambio secreto
Sentido de la imagen
Color en el espacio

Laberinto de formas
Cuando alcanzan fluideces

Afinando victoria
Como caballos blancos verdeazules
Una mañana quieta
Frente a frente cielo y tierra.
VOLCADA SANGRE
de su tiempo
Conduce miradas
Hacia cielos de equilibrio
Sigila umbrales y despereza
Recobra luz
De tanta duración ahonda los rápidos hilos
Con límite y cuerpo del enigma
Oquedal de nacer y morir
En nuestro aliento imposible
Y hacia límites más vastos desbordamos.
CÓSMICO SEGMENTO
convencional medida
Tiempo estructural del universo
Flujo físico sin principio ni fin
Acaecer individual
Brevísima experiencia
Casero temporal calles y colmados
Irremediable finitud
Calendario de una sola certeza
Las Moiras tejen nuestra suerte mortal
Y el destino no es un mito antiguo

Todo comienzo anterior a las tinieblas
Vuelve oculto en orfandad
Mutismo entre el hombre y su órbita oscilante.
(De Utensilios del Anhelo - 1982)
Hendida por el aire la pared sopla salitre
ruinosa yergue su opaco bostezo
a donde a ratos medran la muerte y la ceniza
Late un lento vivir de piedras y pozo
las horas desmoronan su destino
al peso del vacío que vislumbra

Todo demora: el hombre y su gemido
hacia la nada inexorable van
reflejo de hiel desde este grito
mudas fronteras en fuga
alegran la sombra del paraíso en agonía
donde a su vera duerme la hermosura
y el infinito desangra y jadea soledades.
FIDELIDAD
Cada día los ojos de los ángeles
Abren agujeros al cielo
Fieles a una carne nostálgica
Aún en horas alumbradas por la muerte.
Y YA NO ESTÁLA NOSTALGIA
Los cantos hacen vacilar nostalgias
Se desploman sobre la ciudad
En hoteles donde se juega el mundo
De todas partes acuden abiertos al canto

Hay nostalgias que suenan para volver a caer
Luego siguen en las islas afortunadas

Hay manglares irascibles aullando
Y se abanican las jóvenes como serpientes lujosas

Oímos crecer la hierba sin hacer ruido
Vemos elevarse y volver a elevarse el balancín formidable
Luego el canto vuelve hacia sus largas defensas
Se música se libra en las malezas
Todo el mundo está en el puente por todos lados
Descubre a la vez cien direcciones en la canción venturosa
Un taladro se perfila en movimientos lentos sobre la playa
El sol perfora ese islote de pájaros
Totalmente ocupados en atrapar los peces
¡Alcatraces del trópico y el deslumbrante sol!
Historias de brujos frente al fogón
abandonado por una pala de grúa
El gasómetro destila dragas con tortugas
el petróleo cambia una colonia de iguanas
Nadie sabe explicar las exclusas perforadas
Ni diamantes al mismo paso en el fondo del lago
A toda velocidad hacen tiempo fiscal
Y alrededor del ojo tienen miedo los buzos
Ya no está la nostalgia
sólo vegetación en un campo salvaje
y el aceite por un mar todavía inconcluso

En la rada se izan banderas
La amarilla para llamar al oro
La azul para solicitar el cielo
La roja para cantar la aduana
El sol golpea sobre los ferrys que van y vienen
Y ya no está la nostalgia
ni en los malecones esa extraña piragua.
POR QUÉ CUELGAS EN MEDIO DEL GEMIDO
Por qué cuelgas en medio del gemido
Y del canto roto sin espejos
Y del dolor salobre bebemos
Y bestias comidas por el trueno
Arrancan
La vida mezclada con la noche
El alma hecha llamas
Por grandes ritos conducida
¿Quién abre las puertas sagradas?
¿Y qué vértigo comienza bajo la madrugada?
¿Qué tigres con ira devoran memoria?
¿Por qué ocultan saetas deseos despiertos?
¿Por cuál lengua respira el terror?
Sólo aquel que subió con los muertos
No volverá a perder su elogio infinito:
«La amapola que ellos posee
El más leve de los sonidos
Y hasta la última sílaba del tiempo cumplido»
¡Cascada ardiente sobre tierra sin edad!
¡Jardín de espejos sin conocer el sueño!
(De Azar Inconstante - 1991)
ESTAMOS EN LA PUNTA DEL TIEMPO
Estamos en la punta del tiempo que comienza, recomienza y vuelve
a comenzar en la tirada de unos naipes misteriosos.
Todo puede sacudir levemente al verdugo o al payaso.
En el palacio se adivinan infinitas posibilidades.
Los juguetes chinos se truecan en dragón, en estrella o en una simple flor.
Un atleta toma el disco de la luna y se redondea un jardín.
El colibrí regresa de largas navegaciones y pone un punto final: sobre
el agua dulcísimo chispea como un diamante.

La pasión del pensamiento es invisible, semeja lo inmutable.
Todo lo visible cambia y nada permanece!

Noble y pura, envuelta en pliegues de perfiles finísimos, sube y
asciende, la dulce pintura de un pueblo de faraones invisible.
Fantasmas transparentes; libre de honores y de gloria, son nuevos
en su paz y en sus campos.
Maestros de ofrendas, ya estáis en la Ruta a los dos ojos del Cielo!
DEJADME PIEL DESVANECIDA
No hay sitio para la realidad que consume;
no más sol, ni viento, ni verano!
Sólo la noche y los ojos atisban esa ausencia
¿En qué lugar bulle la ilusión de estar en el mundo?
¿Hacia cuál delicia oculta se abren los besos?
¿Dime? ¿Viene la gran noche salada para abrazar nuestros cuerpos?

Sólo podemos adivinar lo que no era la vida.
Simulacros de ceremonias donde jamás estuvimos.
La memoria ciñéndonos su pelambre en exilio.
El abierto futuro escindiendo la trama.
Ni lagos, ni lunas, apenas nieblas afuera…

La desnudez con increíble ternura
Endiosa aquel sexo
Y respira los últimos latidos que bebe su piel.
EBRIEDAD DEL AMOR
Descubro pájaros volando por tus sueños
Tu corazón de lámparas
Derrama la noche hacia tus hombros
¿Soñarte así increíble
es acaso modelarte más intacta?
¿Dónde estás dando sombra a otra sombra?
Tu alma tiembla en el agua
Y canto sobre una estrella nueva
El más bello canto de amor.

Tu mirada vuelta hacia la playa
Crece con olas de silencio
Y se nubla
Buscando flores sin ganas.
Qué alegría vivir
Con los ojos muy lejos y tus labios
Abriéndose al deseo.

Tan desprendidamente ebrio
Por esas manos que no alcanzo
“En el puro estar sin sucesión”.
AL OTRO LADO DEL MUNDO
En el pasado las noches gravitan
Sobre tu corazón.
Ayer, mañana, son apenas tan lejanos
Que tocan claramente el origen.
París, y es primavera con tus besos,
Los trenes entre brumas,
El taxi y el hotel donde conocí tu cuerpo largamente,
Todavía danza el semáforo bajo la lluvia
Nos despedimos con una sed de encuentros que nos une.
No te olvides de esta piel para seguir naciendo, dijiste.
Vamos juntos en los meses que vuelven, dije.
Pero duermes al otro lado del mundo
Sin más fragancia que tus piernas largas y veloces.
Te siento latir en los abismos
Como si estuvieras allí con tu llama,
Con tus pequeños pechos y tu pelo oloroso.
Cierta música fluye ojival
Desde tu sexo sin freno,
Oscuridad centelleante más allá de tu vientre.
En horas de vino y remembranzas
Ya no parece cálido ese fuego
Y quizá ni ocupe instante alguno de tu vida
O quisieras ocultar por razones de pudor
Peripecias inconfesables, en parís, bajo el reloj del andén
Pon el oído como caracol de tierra
Al otro lado del mundo
Oye cómo el viento quema las campanas
Siente cómo recobra el náufrago su memoria
Y verás que no hay espacio para el olvido.
(De La Luna de las Demoliciones - 1993)